sábado, abril 20

El plan nacional de prevencin del suicidio, un compromiso electoral que es «urgente» cumplir: «Tenemos que intentar que la gente no piense en matarse»

Actualizado

De cada 100 fallecimientos en el mundo, uno es por suicidio (703.000 al ao). En Espaa 11 personas cada da se quitan la vida creyendo que no existe otra salida a su dolor. La hay en la mayora de los casos, pero no pueden verla. Hoy, como cada 10 de septiembre, se conmemora el Da Mundial para la Prevencin para que cobre ms fuerza ese mensaje: ayudar a encontrar una alternativa a la muerte es una tarea colectiva y no lograrlo, un fracaso social.

El suicidio es la primera causa de mortalidad externa en el pas. Por cada muerto en accidente de trfico hay tres que se han quitado la vida. Los expertos demandan desde hace tiempo un cambio de mirada en el mbito poltico para que el suicidio se convierta en prioridad, que no se cia solo al mbito de la salud mental y pase a afrontarse como un problema de salud pblica desde una perspectiva integral.

Espaa carece an de un plan de mbito estatal y la labor de prevencin e intervencin ha recado en las CCAA bajo el argumento de que tienen transferidas las competencias sanitarias. Desde el Gobierno, el nico paso para implantar una estrategia nacional lo dio Carmen Montn en 2018 pero su dimisin lo dej en el cajn del olvido. El pasado mes de octubre, UPN trat de impulsarlo en el Senado y su propuesta fue tumbada.

PODCAST

El aumento creciente de las muertes y la ideacin suicida y el impacto de la pandemia en la salud mental de la poblacin parece haber generado, no obstante, una mayor concienciacin. En abril, el Congreso aprob que los familiares de personas en riesgo tuvieran derecho a un permiso para cuidarles y por primera vez en los programas electorales del 23-J las principales fuerzas polticas se comprometieron a reforzar las medidas. Tanto PP como Sumar prometen articular una estrategia a nivel nacional, el PSOE una centrada en combatir el suicidio entre los jvenes y VOX reforzar programas ya existentes.

No se est invirtiendo en activar recursos de calidad y suficiente en prevencin, intervencin y postvencin.

Magdalena Prez Trenado, psicloga clnica. Telfono de la Esperanza.

«No podemos seguir siendo ajenos a uno de los mayores problemas que sufrimos la sociedad, que efectivamente se ha incrementado despus de la pandemia», reconoca en campaa el lder del PP, Alberto Nez Feijo, empatizando con el dolor que supone una muerte por suicidio. «Conozco bien el impacto en la familia. Jams te olvidas de eso, no vas a superarlo nunca. Cada vez ms espaoles conocemos y tuvimos un amigo que se quit la vida. Nuestra obligacin actuar y hacerlo cuanto antes«.

«Es necesario y urgente»

A la espera de conocer el plan del futuro ejecutivo, gobierne finalmente quien gobierne, expertos en prevencin explican por qu es necesario y cules han de ser las iniciativas que debera incluir.

«Es necesario y urgente» que se implante, asegura Magdalena Prez Trenado, psicloga clnica, voluntaria en el Telfono de la Esperanza como responsable nacional de prevencin de suicidio recordando que en los pases donde se han elaborado estrategias «consensuadas y desarrolladas con voluntad y responsabilidad poltica real» se han reducido las tasas de manera significativa. Bajo ese convencimiento esta entidad, que lleva ms de 50 aos ofreciendo escucha y empata a personas en situacin de crisis, impulsa desde hace ms de un ao junto a la Plataforma Nacional para el Estudio y la Prevencin del Suicidio la iniciativa ‘Hagamos un plan’ conminando a las fuerzas polticas a pasar a la accin `[LEA EL MANIFIESTO] .

Prez Trenado, que dedica gran parte de su vida en «curar heridas emocionales y crear redes que sostengan», advierte de que pese a las «preocupantes» cifras de muertes no se est invirtiendo en «activar recursos de calidad y suficiente» en prevencin, intervencin y postvencin. Todas las CCAA tienen planes especficos, pero «muchas fallan en el seguimiento de algunas recomendaciones de la OMS, la mayora en lo referente a la dotacin econmica, por lo que reclama que en los «presupuestos generales del Estado se dedique una parte a la prevencin del suicidio en este pas» y se elabore un Plan Nacional de suicidio que «integre, sirva de referencia y coordine» todos los planes autonmicos: «Que todos, vivamos donde vivamos, tengamos recursos de ayuda de calidad. Que podamos avanzar aprendiendo unos de otros, juntos y coordinados». Esa estrategia estatal, insiste, debe alejarse de cualquier tentacin «partidista» y no convertirse en una «nueva herramienta poltica para conseguir votos»: «El sufrimiento, el dolor emocional extremo, no entiende de colores ni de ideologas, no podemos ni debemos hacer de este plan una estrategia cortoplacista que tenga como fin el beneficio poltico».

Magdalena Prez cree que en los ltimos aos se ha conseguido romper el silencio sobre el suicidio pero an queda «mucho camino por recorrer» y llama a «pasar a la accin», que esa mayor sensibilizacin actual «se transforme en polticas reales que permitan prevenir, salvar vidas y cuidar a las personas» .

Asociaciones y telfonos que ofrecen ayuda

-En caso de emergencia vital inminente llame directamente al telfono de emergencias 112.

-Si tiene ideacin suicida 024

Telfono de la Esperanza: 717.003.717.

– Telfono Prevencin del suicidio (Barcelona): 900.92.55.55.

-Telfono/Chat ANAR de Ayuda a Nios/as y Adolescentes 900 20 20 10

Telfono Contra el Suicidio- Asociacin la Barandilla (Madrid): 911.385.385.

Asociacin RedAIPIS-FAeDS

Papageno 633 169 129 supervivientes@papageno.es

-Asociacin La nia amarilla

-Asociacin P81 Social

APSAV. Asociacin para la prevencin del Suicidio. Abrazos Verdes. Asturias.

AFASIB (Familiars i Amics Supervivents per sucidi de Les Illes Balears (Islas Baleares)

AIDATU. Asociacin Vasca de Suicidiologa

APSAS: Asociacin para la Prevencin del Suicidio y Ayuda al Superviviente. (Gerona)

APSU: Asociacin para la prevencin y apoyo afectados/as por suicidio (Cdad. Valenciana)

ASAM: (Burgos).

BESARKADA-Abrazo: Navarra.

BIZIRAUN: Pas Vasco

BIDEGUIN: Pas Vasco

Despus del Suicidio: (Barcelona)

Fundacin Alaia (Madrid)

Fundacin Metta-Hospice (Valencia)

Goizargi: Navarra

Grupo Supervivientes de Len.

Hay Salida, Suicidio y Duelo: (Cantabria)

Ubuntu (Sevilla)

Asociacin Luz en la oscuridad (Tenerife)

Asociacin Volver a Vivir (Tenerife)

Ella es una de esas decenas de personas que da a da tratan de ofrecer esperanza a otros que desean aferrarse a la vida pero ya no saben cmo hacerlo. Y de esa escucha del dolor surge ese convencimiento de que para combatir el suicidio y el dolor se requieren «cambios en profundidad» en las polticas sociales, de empleo, de vivienda, de salud...: «Una persona que est y se siente profundamente sola fcilmente puede desconectarse, aislarse y perder las ganas de vivir; una persona que necesita trabajar en varios sitios en condiciones laborales precarias para sacar a sus hijos adelante sin apenas tiempo para verlos no va a poder mantenerse emocionalmente fuerte mucho tiempo; una persona que necesita atencin especializada de salud mental no puede estar esperando semanas, a veces meses, a tener una primera consulta, o tener citas breves y muy espaciadas en el tiempo cuando lo que necesita es continuidad para sostenerse; un profesional de atencin primaria lo tiene muy complicado para detectar tendencia suicida en una consulta con una media de seis minutos mximo para cada paciente y sin formacin especfica que le de recursos y seguridad, lo que puede traducirse por parte del profesional en miedos, impotencia y/o evitacin del encuentro ms en profundidad por no poder hacerlo con tiempo y calidad».

Ese primer paso para avanzar, asegura, es «conectarnos todos» a un Plan Nacional que permita tener recursos humanos y materiales y estrategias para seguir construyendo esas «redes que sostengan y nos sostengan, que permita prevenir, cuidar y facilitar un entorno social en el que merezca la pena vivir».

Medidas imprescindibles

Magdalena Prez

1.Sensibilizar y mejorar la informacin a la poblacin general y a las personas con mayor riesgo de suicidio y asesorar a los medios de comunicacin.

2. Medidas para la gestin del acceso a mtodos letales. Regular el acceso a qumicos, armas, lugares o elementos arquitectnicos en ciudades…

3.Intervencin:

*Capacitar a los profesionales y cuidar los servicios de Atencin Primaria en Salud, especializados de Salud Mental, los servicios sociales, emergencias y fuerzas y cuerpos de seguridad.

*Promocionar programas de actuacin preventiva y de intervencin en contextos educativos y elaborar de un plan de actuacin especfico en redes sociales y otros medios digitales de comunicacin.

*Apoyar y fortalecer las entidades sociales del tercer sector que trabajan o apoyan iniciativas relacionadas con la prevencin del suicidio, as como aquellas que acompaan a las personas y sus familias.

4. Investigacin y formacin. Potenciar y promover prcticas basadas en la evidencia, promocionar el aumento de carga lectiva en los estudios de grado y postgrado universitario en relacin a la temtica del suicidio, impulsar mejoras de los estudios estadsticos del INE y de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses y crear un Observatorio de la Conducta Suicida en Espaa a Nivel Nacional.

«Hay que sacar la prevencin del suicidio de la bata blanca»

«Un plan de prevencin nacional da prioridad a este fenmeno y permite un reconocimiento explcito por parte del Gobierno como un problema de salud pblica que requiere un marco estructural y un modelo de actuacin para su prevencin», explica Susana Al-Halab, profesora del Departamento de Psicologa de la Universidad de Oviedo y especializada desde hace 15 aos en la prevencin de la conducta suicida. A su juicio es indispensable que esta estrategia, y los recursos, estn basados en «criterios cientficos y tcnicos» y en la experiencia de expertos de la OMS y de otros pases as como que ofrezca un «marco de trabajo» en el que aparezcan sealados tanto los objetivos, «qu resultados podemos esperar a corto y a largo plazo», como los colectivos implicados, los agentes de colaboracin y «qu aproximacin o conceptualizacin gua la toma de decisiones, pues no es lo mismo analizar la conducta suicida como un trastorno mental ligado al mbito clnico, que considerarlo un problema anclado al contexto biogrfico de las personas y, por tanto, a factores polticos, sociales, econmicos, etc.».

Actualmente son 40 los pases que han articulado un plan estatal y entre ellos figuran EEUU, Dinamarca, Nueva Zelanda, Austria, Suiza, Irlanda, Escocia, Alemania, Finlandia o Noruega. Irlanda es, segn esta especialista, el pas europeo al que Espaa debera mirar a la hora de elaborar un plan por los aos de «ventaja» que nos lleva y su apuesta firme por la investigacin. Y hacerlo sabiendo que reducir las muertes es un «asunto complejo que requiere tiempo», que «deben tomarse mltiples medidas simultneas para que tengan un impacto real» a medio plazo, que «es necesario identificar los recursos humano y econmicos» que puedan dar resultados y reducir las tasas de muerte de manera significativa.

CARLOS GARCIA POZO

Cuatro de probada eficacia las incluy la OMS en su gua Vivir la vida de 2021 para orientar a los gobiernos en sus estrategias nacionales de prevencin: limitar el acceso a los medios del suicidio; interactuar con los medios de comunicacin para informar de manera responsable sobre el suicidio; fomentar las habilidades sociales y emocionales para la vida en adolescentes; e intervencin temprana para las personas con conductas suicidas.

Pese a la tardanza en implementar acciones de prevencin y las posibles dificultades futuras, la mirada de esta experta es esperanzadora: «Somos muchos los profesionales e instituciones muy crticos con las brechas que an existen y soy consciente de que estamos llegando tarde y hay mucho que trabajar, pero tambin es de justicia reconocer que ha habido un gran avance». Y en esos pasos hacia adelante incluye que la realidad del suicidio se aborde de forma responsable en algunos medios de comunicacin, con coberturas especficas o campaas en televisin y que se incluyan los recursos de ayuda en las piezas informativas. Tambin el 024, el telfono para ofrecer escucha y ayuda ante la ideacin suicida que puso en marcha el Ministerio de Sanidad, que «aunque es una medida insuficiente y mejorable, quiero creer que es un paso que va dejando su calado en la poblacin».

Prevencin del suicidio

A travs de las campaas se puede conseguir que la gente pierda el miedo a hablar

Susana Al-Halab, psicloga. Universidad de Oviedo

La difusin de campaas pblicas, una de las acciones que puede impulsar un plan nacional, es, a su juicio, clave para seguir avanzando. A travs de ellas se puede conseguir que «la gente pierda el miedo a preguntar», a hablar, que la persona que sufre vea que «esto que le pasa, esas ideas de suicidio o esa prdida de sentido de la vida, no es algo que est mal o «averiado» en l o en ella», que le puede ocurrir tambin a otros que atraviesan situaciones difciles o dolorosas y que es buena idea contrselo a alguien en quien confe para recibir el soporte o los cuidados y la ayuda necesaria en ese momento. Y que quien vea sufriendo a un ser querido sepa que los pensamientos suicidas no son «una locura que le ocurre a mi amigo o hermana, sino que son ideas al servicio de mitigar un dolor que esa persona vive o experimenta como insoportable o interminable».

«Una de las principales herramientas para prevenir el suicidio es que las personas pidan ayuda. El dolor, el sufrimiento, las prdidas y las dificultades son inevitables en la vida, pero no lo es el hecho de que una persona se sienta arropada durante esas situaciones o procesos. Simplificando mucho, podramos decir que una de la diferencias entre las personas que realizan actos de suicidio y las que no, no suelen ser tanto el tipo de circunstancias dolorosas como otros factores tales como la falta de sensacin de pertenencia, sentirse una carga para los dems, los sistemas de apoyo y los recursos de los que disponemos para enfrentar las dificultades que nos asolan en una determinada etapa. Es ms una cuestin de desigualdad social que un mero problema de salud mental«, asegura.

CAMPAA DE PREVENCIN EN QUEBEC

«Si una persona nos cuenta que est en paro, que ha sufrido una prdida o que le han diagnosticado una enfermedad grave, no se nos ocurrira colgarle el telfono o dejar de llamarla, sino que iramos a acompaarla y le preguntaramos qu necesita», seala Susana Al-Halab. A alguien que expresa tal desesperanza como para pensar en morir podemos ayudarle hacindole sentir arropado: «Esprame, qu necesitas, hablemos, en qu puedo ayudarte? qu cambios seran importantes en tu vida para que vaya recuperando el sentido para ti?«.

La conducta suicida, explica, es una conducta muy «dinmica e interactiva». Recibir «apoyo o una llamada cambia la relacin de una persona con sus pensamientos» de muerte. En ese sentido Susana Al-Halab, coordinadora junto al psiclogo Eduardo Fonseca Pedrero del Manual de psicologa de la conducta suicida (Editorial Pirmide, 2023), resalta que es importante tomar conciencia del «problema social que constituye el suicidio ms all de que suponga un factor clnico«, que se deje de ver como «un mero sntoma de un trastorno mental» y nos demos cuenta de que «los cuidados mutuos, el apoyo, los valores y la sensacin de pertenencia es fundamental para comprender este problema. Debemos sacarlo de la bata blanca».

A juicio de esta experta es fundamental actualizar los sistemas de vigilancia de datos y disponer del nmero de muertes por suicidio en el ao en curso para analizar si las medidas que se van implementando son eficaces o no. La evaluacin de los resultados es un asunto inherente a la ciencia de la prevencin. Actualmente, hay un «decalaje» de un ao ya que el INE habitualmente publica en diciembre los fallecimientos por suicidio del ao anterior. En ese sentido considera bsico que se unifiquen los registros y se «desestigmatice» para conocer realmente el nmero de personas que se quitan la vida en Espaa.

Medidas imprescindibles

Susana Al-Halab

1. Mayor entrenamiento en los programas de prevencin en el mbito escolar basados en la evidencia

2. Medidas de postvencin para mejorar la atencin a supervivientes (familiares y allegados de una persona fallecida por suicidio)

3. Formacin de los medios de comunicacin para que comuniquen de forma responsable y se conviertan en agentes de prevencin

4. Reforzar los sistemas de vigilancia y restriccin de medios letales porque es una evidencia que «cuando se reducen los mtodos, se reduce la posibilidad».

«Un plan estatal ser bienvenido pero llega tarde»

Dejar de ver la conducta suicida como un problema de salud mental es para Andoni Ansen, presidente de la Fundacin Espaola para la Prevencin del Suicidio y de la Sociedad Espaola de Suicidologa, uno de los pasos imprescindibles para que se reduzcan en Espaa las muertes y los intentos. Para que un plan nacional no est «abocado al fracaso» debera hacerse desde ese enfoque multidisplicinar, entendiendo la prevencin como «algo que engloba a todas las esferas de la vida, personal, social y comunitaria» y con todos los colectivos implicados: «Tiene que ver servicios sociales, educacin, prevencin de riesgos laborales, fuerzas de primera intervencin, concienciacin ciudadana…»

Deben incluirse acciones concretas, operativas y que se puedan medir y evaluar

Andoni Ansen. Fundacin Espaola para la Prevencin del Suicidio

Tras aos demandando una estrategia nacional, Ansen se muestra muy escptico y duda de que un futuro gobierno lo ponga en marcha. Figura en los programas de PP y Sumar pero l no percibe mayor voluntad poltica para afrontar esta realidad con determinacin. «El plan ha pasado por todo tipo de procesos, de mayoras absolutas a iniciativas no de ley, y nunca a visto la luz. Con Carmen Montn estuvimos a punto, pero de los partidos polticos nacionales, en este tema, solo pueden esperarse promesas’.

Si sale adelante, «ser bienvenido pero llega tarde», advierte, para establecer una hoja de ruta. «Durante todo este tipo ha habido un desarrollo enorme por parte de las CCAA tanto de los planes autonmicos como del sector educativo. Y aunque siempre es deseable un plan estatal, se debera de haber hecho hace tiempo para poder cumplir esa funcin de orientacin y encuadre. Ya todas tienen su propio planteamiento. Ha sido una oportunidad perdida para el Ministerio de Sanidad. Lo apost todo a la estrategia de salud mental y es un error de planteamiento de base».

Tampoco confa en que un hipottico programa estatal incluya dotacin econmica: «No existen presupuestos para la prevencin del suicidio y no creo que sea el plan estatal el que lo vaya a dar ni que vaya a obligar a crearlos», asegura Ansen recordando la cifra «anecdtica» de 100 millones que adjudic Pedro Snchez al plan de salud mental.

Cientos de personas piden en Madrid reforzar la protecci
Cientos de personas piden en Madrid reforzar la proteccin frente a los suicidios.ALBERTO DI LOLLI

Las regiones han avanzado en materia de prevencin de suicidio en los ltimos aos pero existen entre ellas «muchsimas diferencias tanto en contenido como en forma», asegura este experto subrayando como ejemplo a seguir la apuesta de Baleares y Galicia por la creacin de una red de equipos especficos de atencin a personas en riesgo. Actualmente, recuerda, tampoco existe un canal de comunicacin entre las distintas autonomas que permitan conocer y hacer seguimientos de qu medidas estn siendo eficaces en las distintas regiones, un seguimiento que podra realizarse en el Consejo Interterritorial de Salud pero no se hace.

Para este psiclogo es prioritario que se centren los esfuerzos a nivel estatal en obtener datos de e intentos o de ideacin suicida entre la poblacin espaola. En la encuesta nacional de salud, recuerda, no se pregunta al ciudadano si ha intentado quitarse la vida o lo ha planificado, lo que demuestra, a su juicio, que «hay despreocupacin por la conducta suicida». Tampoco se sabe cuntas personas en este pas han tratado de suicidarse porque son casos que no se registran. «No es fcil hacerlo» pero «en conducta suicida nada es fcil», advierte. «Tenemos mucha ms posibilidad de obtener esta informacin desde el mbito sanitario lo que pasa es que el sistema nacional de salud no est preparado para hacer una investigacin y registro de los casos de intentos de suicidio», explica confiando que la extensin y desarrollo de los cdigos suicidio que comienzan a implantarse en las CCAA pueda hacer realidad ese seguimiento.

En Espaa el observatorio que existe sobre el suicidio y que realiza anualmente el anlisis de los datos que publica el INE cada ao pertenece a la fundacin que Ansen preside. El Ministerio de Sanidad s tiene competencias para crear uno a nivel nacional y ofrecer una radiografa de esta realidad que ponga sobre la mesa la magnitud del problema. Pero l duda de que se plantee una iniciativa en un plan «del que todava no sabemos nada».

Para combatir el suicidio es necesario prevenir los problemas en toda la poblacin en general, insiste haciendo hincapi en medidas que fomenten la educacin emocional de nios y adolescentes en los centros, campaas de concienciacin y algunas especficas como en las farmacias, cuyos profesionales tienen un contacto frecuente y cercano con el ciudadano.

Andoni Ansen asegura que en la ltima dcada «ha visto cambiar mucho la realidad de la prevencin del suicidio». Recuerda que cuando empezaba a andar la Fundacin «no haba nada». No se haba elaborado ningn plan autonmico y solo exista una asociacin de supervivientes en Espaa que atendiera a los familiares o allegados, la creada en Barcelona por Cecilia Borrs, Despus del Suicidio-Asoc. de Supervivientes -DSAS, tras el fallecimiento de su hijo. A da de hoy 25 organizaciones sin nimo de lucro siguen su estela por todo el pas. «Las cosas han cambiado de una manera vertiginosa, se han dado grandes avances en todas las CCAA, medios de comunicacin, poblacin pero tenemos que seguir apostando por ello y ocupndonos del problema. Yo estara encantado con avanzar en los prximos diez aos lo que hemos avanzado en los ltimos diez aos. Lo que es incomprensible es que una de las acciones que se han quedado pendiente es el plan estatal», asegura.

«Me da la sensacin de que si se hace ahora es porque es impresentable no tenerlo«, asegura reclamando que no se quede en una mera declaraciones de intenciones y que se haga articulando «acciones concretas, operativas y que se puedan medir y evaluar». En todo caso, asegura, «las CCAA est haciendo sus deberes aun sin asistencia del plan estatal y los seguirn haciendo en ausencia del plan estatal».

Medidas imprescindibles

Andoni Ansen. Fundacin Espaola para la Prevencin del Suicidio

1. Concienciacin de la sociedad y de los medios de comunicacin. «Lo que es un cambio cultural progresivo

2. Formacin de todos los profesionales. «No hay ningn mbito de la vida que se escape a la conducta suicida»

3. Recursos, mejor dotacin y ms profesionales. Se requiere «un refuerzo a la atencin de las personas con conducta suicida en el mbito sanitario pero sin olvidarno de que todo lo que hagamos en la prevencin indicada (personas con conducta suicida) es fracaso de la prevencin universal (a toda la poblacin) y selectiva (colectivos vulnerables y en mayor riesgo). Y todos los sistemas tienen que estar «ordenados y dotados».

4. Actuar sobre los «puntos negros»(lugares donde se producen con frecuencia muertes por suicidio). Que se incluya en los presupuestos para obra pblica un montante para limitar el acceso u ofrecer ayuda o poner recursos disuasorios en los puntos negros que no se puedan limitar fsicamente,

Cartel de la asociaci
Cartel de la asociacin Samaritans en Londres ofreciendo ayuda a una persona en crisis.

«Nadie se atreve a hablarlo y nadie se atreve a preguntarte»

Andoni Ansen pide durante la conversacin que se d voz a los supervivientes, ese colectivo de personas que han perdido a una persona por suicidio y que suelen vivir el duelo en soledad, atormentados por los interrogantes, la culpa y bajo el peso del estigma. Su principal red de apoyo actualmente son los grupos de ayuda mutua que se extienden por toda Espaa.

«Los planes pasan por poner ms profesionales para los que nos quedamos y para prevenir

Alberto Gmez. Superviviente.

Alberto Gmez acudi a uno de ellos hace tres aos despus de dos dcadas sufriendo prcticamente en silencio la muerte de su hermano con 25 aos, «sin decir la palabra suicidio ni la palabra Eduardo». Va una vez al mes a la asociacin catalana DSAS y all encuentra escucha sin juicios, comprensin y alicientes para seguir adelante. «Jams podr devolverles lo que ha hecho por m. Esas dos horas son pura vida», asegura reclamando atencin psicolgica y apoyo para todo el que sufre una experiencia tan traumtica como es la de perder a un familiar por suicidio: «Los planes pasan por poner ms profesionales para supervivientes y para prevenir, que los chavales no se lo planteen. Que nos atiendan, que nos acompaen, que como mi coordinador haya miles».

Alberto es periodista y como tal se refugi tambin en la palabra como terapia para darle forma a ese mundo de emociones y experiencias vitales que han marcado su vida. En unos meses publicar Contra el silencio, un libro que refleja las «vivencias y pesares» de sufrir un duelo por suicidio, de sobrevivir cada da a una muerte tan «dura de asimilar»: «Es un tsunami de soledad y silencio aterrador porque nadie se atreve a hablarlo y nadie se atreve a preguntarte. Es una cicatriz que se abre cuando menos te lo esperas».

«Con esas cifras tan alarmantes (de suicidio) que hay, toda ayuda es insuficiente. No hay ayudas o recursos y profesionales suficientes para prevenir ni hay herramientas ni recursos para las personas que nos hemos quedado. Las entidades pequeas que hacen malabares para poder atender a muchsima gente», lamenta.

«Hagamos las cosas con seriedad, conocimiento y profundidad»

Isabel Irigoyen Recalde es psiquiatra y ha estado al frente durante tres aos del desarrollo y aplicacin del plan regional de prevencin del suicidio de Aragn. Conoce bien las dificultades, los recursos que son necesarios y los muchos espacios que an hay de mejora en la lucha contra el sufrimiento.

Hay que promover la salud mental de todos los ciudadanos en cada etapa de su vida

Isabel Irigoyen Recalde, psiquiatra

«La salud mental est empeorando en todos los sectores de edad, especialmente entre los ms jovenes» y es muy preocupante «porque van a ser los adultos y padres del futuro». En las consultas no se observan grandes cambios respecto a las «patologas», que prcticamente » siguen siendo las mismas» (depresin, trastorno bipolar, esquizofrenia) pero s ha habido un aumento del malestar emocional y llegar un momento, advierte, en que «no ser asumible» ni para la sanidad pblica ni para la privada. A su juicio, hay que intentar afrontarlo «no solo apoyndonos en lo asistencial» sino tratando de que los ciudadanos se «conozcan mejor, pueda gestionar sus emociones, apoyarse en otras cosas y no necesite todo el mundo asistencia sanitaria». Ni psicofrmacos. Esta experta advierte que se est «psiquiatrizando en exceso» y los propios ciudadanos demandan «soluciones rpidas» para el malestar y «ese es un error grave que podremos pagar muy caro a futuro».

Irigoyen subraya en este sentido que sera una equivocacin «hacer un planteamiento estatal de un plan de prevencin del suicidio que obviara cmo promover la salud mental de todos los ciudadanos en cada etapa de su vida. Tenemos que intentar que la gente no piense en matarse, fortalecer tu autoconcepto, su forma de resolver las dificultades del da a da».

En Espaa se ha empezado a abordar la prevencin del suicidio «muy tarde» y en una «poblacin que llamamos terciaria», es decir, las personas que ya tienen la idea de quitarse la vida, explica. Son ellas en quienes se vuelcan los diferentes planes regionales de intervencin y «obviamente hay que hacerlo porque tenemos que llegar al menos a ese ltimo momento para intentar pararlo» pero un plan a nivel nacional tiene que hacer «prevencin primaria», prevencin de las enfermedades mentales y de depresiones, que es lo que «provoca uno de cada dos suicidios», con campaas de sensibilizacin y de promocin y fortalecimiento de la salud mental de los ciudadanos a travs de los medios de comunicacin. «Si no se hace as tendramos un plan de prevencin estatal muy finalista, que no va al origen del problema sino a intentar evitar que la gente se mate».

Irigoyen subraya que lo primero es hay que hacer a la hora de elaborar este plan es hacer un estudio comparativo de los distintos planes autonmicos y estudiar los resultados, qu es es lo que ha funcionado mejor en cada regin: «Ver lo que se ha hecho hasta ahora y aprovecharlo». Esa estrategia a nivel general debe establecer la homogeneidad en algunas medidas y que haga una labor de sensibilizacin y difusin de contenido sobre salud mental a la sociedad en general y especficamente en poblacin de riesgo, como los menores de 16 aos.

No hay que temer hablar de la muerte ni referirse especficamente al suicidio. Hacerlo con naturalidad en las conversaciones en nuestro entorno, de forma emptica, escuchando, sin juzgar, es una manera «muy til» de detectar «desesperanza» y de la ideacin tanto «pasiva» (pensar en la muerte pero sin intencin de matarse) o «activa» (pensar en el suicidio), asegura.

Esta experta s considera que hay mayor concienciacin poltica «pero los que tienen que tomar las decisiones no estn bien informados». «No se ha creado an una cultura en profundidad de qu es esto del suicidio, de dnde viene y cmo podemos intervenir. Hay mucho desconocimiento sobre la salud mental. Los polticos tienen que estar bien asesorados por profesionales», subraya poniendo como ejemplo la implantacin del telfono 024, «francamente mejorable desde que naci». «Hagamos las cosas con seriedad, conocimiento y profundidad, con un buen fundamento cientfico tcnico detrs. No se puede ideologizar un plan de salud mental o un plan de prevencin del suicidio y corremos ese riesgo. Independientemente de que sea una corriente poltica u otra tienen que asesorarse con profesionales de distintos mbitos porque si no es as seguro que estar sesgado y no va a cometer el problema desde todas las vertientes». Y urge hacerlo. Once personas mueren cada da.

Medidas imprescindibles

Isabel Irigoyen Recalde

1. Medidas con fundamento cientfico y bajo el asesoramiento de profesionales especializados

2. Campaas de sensibilizacin y fortalecimiento de la salud mental de los ciudadanos a travs de los medios de comunicacin.

3. Reforzar la prevencin en menores de 16 aos