sábado, junio 15

Las misteriosas tumbas de Japón, un tesoro al que nadie tiene acceso

El kofun, túmulos que data del siglo III al VI después de Cristo, suponen uno de los secretos mejor guardados de Japón, ya que sus formas complejas -a veces en forma de cerradura- solo se puede ver desde el aire y queda prohibido su acceso al público e investigadores.

Estos montículos de tierra se caracterizan por estar cubiertos por una vegetación densasuelen estar rodeadas por un foso y, en algunas ocasiones, tienen forma de ojo de cerradura, aspecto muy particular que resulta de combinar un círculo y un rectángulo y se cree que sirve para facilitar el acceso a ellos.

«Las tumbas en forma de ojo de cerradura tienen una forma característica que sólo se encuentra en Japón y dan testimonio de la estructura sociopolítica, la estratificación social y el sofisticado sistema funerario de la época», detalla la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO). sus siglas en inglés), en su sitio web.

Los kofun, túmulos funerarios que datan del siglo III al VI d.C. Foto EFE/Edurne Morillo

Consideró obras maestras arquitectónicasEstas tumbas, que alguna vez estuvieron destinadas a emperadores o personas importantes, pueden ser visita desde fuera en ciudades como Osaka y Sakai (oeste de Japón), donde varios de sus túmulos fueron inscritos en 2019 en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Una de las estructuras más espectaculares de este tipo es la Mausoleo del Emperador Nintokuque mide 486 metros de largo y 34,8 metros de alto y es considerada una de las tres tumbas más grandes del mundo, junto con la del primer emperador Quin en China, y la Gran Pirámide de Giza en Egipto.

¿Cuántas tumbas de este tipo hay en Japón?

Se estima que durante el período Kofun algunos 20.000 túmulos en todo el paíslo que también dio lugar a ritos funerarios singulares, como, por ejemplo, la inclusión de piezas cilíndricas de arcilla llamadas «haniwa» alrededor de ellos para delimitar su forma.

Estas piezas de barro se elaboraban con forma de caballos, armas u otros elementos importantes de la figura del difunto y se colocaban en el exterior, mientras que, junto a los restos, se añadían objetos propios de la persona como armaduras o espadas de hierro.

Piezas de arcilla en el kofun Imashirozuka. Foto Shutterstock

Se estima que la construcción del mausoleo del emperador Nintoku tomó aproximadamente 16 años y más de 2.000 trabajadores fueron movilizados cada día.

Al estar catalogados como tumbas y mausoleos por la Agencia de la Casa Imperial, No está permitido el acceso, aunque es posible verlos desde el aire o en observatorios. Distribuido en rascacielos de Osaka y Sakai.

Estas estructuras también son fuera del alcance de los investigadoresya que la Agencia de la Casa Imperial sólo ha permitido visitas guiadas a sus exteriores por parte de académicos y periodistas en ocasiones especiales.

Este fue el caso en 2014, cuando a un grupo de periodistas e investigadores se les permitió visitar el exterior del kofun Tannowa Nisanzai, una estructura de unos 170 metros de largo, ante la presión por una mayor apertura respecto del kofun.

Como es una tumba imperial, la familia real japonesa impide su entrada al público en general y realiza sus propios trabajos de excavación y mantenimiento desde 1967, en medio de críticas de los arqueólogos por su exclusión.

Durante estas obras es frecuente encontrar importantes elementos culturales comprender la historia antigua de Japóncomo vasijas, cerámicas u otros objetos utilizados con fines ceremoniales.

Vista panorámica de Osaka, Japón. Foto Shutterstock

En los últimos años se ha permitido la excavación de algunos kofun, como el de Tomiomaruyama, en Nara (oeste), lo que ha permitido conocer mejor el estado de las personas allí enterradas a través de los objetos encontrados junto a los restos, como Es el caso de un individuo que había sido enterrado con una espada y un gran espejo.

A pesar de estos recientes descubrimientos, todavía hay muchas incógnitas sobre los kofun que aún permanecen intactos – unos 50 sólo en Osaka y Sakai – y se desconoce exactamente cómo se construyeron y a quién pertenecían la mayoría de las tumbas.