viernes, junio 14

Leyes adaptadas a la debilidad

¿Tuvo razón el oficialismo al postergar una semana el tratamiento en el Senado de las Leyes de Bases y Fiscales? Cuanto más tiempo pase entre la firma del dictamen y la sesión, senadores y gobernadores van a sacar más cosas del gobierno.

Una visión más experimentada podría aconsejar que se acorte este plazo para que la fiesta salga más barata. El gobierno no entregó todo lo que pidió a cambio de que se aprobaran las leyes. Lo confió todo a estos proyectos, pero si no puede llevarlos a cabo le costará caro y quedará demostrado que la inteligencia también era artificial.

Pero la salud de algunos senadores (y la de algunos familiares de senadores (una madre operada, etc.) da a los protagonistas más tiempo para obtener más ventajas. La política es una actividad transaccional: lo que uno gana, el otro lo pierde.

El gobierno quiso hacer la revolución con un DNU y una ley ómnibus, y termina aceptando lo que se espera, lo que el Congreso quiere y puede. El proyecto que se discutirá se adapta a la debilidad de los orígenes del Gobierno: pocos votos, ningún partido, ningún legislador, ningún senador, con un programa exterior y con un gabinete «Frankenstein», como llaman a los equipos de gobierno en España. extracción contradictoria.

Aquí conviven Guillermo Francos y Daniel Scioli con Patricia Bullrich, Luis Petri y Luis Caputo. Les ayuda que su agenda exprese la mayoría moderada de Argentina; En 2023, cuatro de los cinco candidatos presidenciales que compitieron para pasar a la segunda vuelta defendieron lo mismo. Todo bajo el amparo del hecho de que en la política de la era líquida los paralelos no se encuentran ni siquiera en el infinito, y que es libre de producir una revolución de conformismo.

“Dinámica de lo impensable”

«Ojo, uno quiere una ley y luego acaba llegando otra». Miguel Pichetto inspira esta opinión en la frase de Dante Panzeri sobre el fútbol como «dinámica de lo impensable».

Junto al senador Juan Carlos Romero forman un tándem con experiencia legislativa que los ha convertido en árbitros de la vida parlamentaria en ambas cámaras. Juegan en el medio como oposición dialógica y Son responsables de la ingeniería del tratamiento del apartado final de las Leyes Base y de la reforma tributaria, que el gobierno defiende como si todo dependiera de ellos.

Ambos creen que se deben dar al gobierno las herramientas para demostrar si puede gobernar. Pertenecen al peronismo no cristiano y compensan la improvisación del oficialismo, que navega por las dos cámaras en función de lo que hagan los otros bloques. Les ayuda la insistencia del peronismo cristiano en crear una oposición de bloqueo.

Romero es el entrenador del grupo «Los 39» que logró obtener las firmas para un dictamen mayoritario sobre los dos proyectos. Pichetto es garante de la promesa a los senadores que pusieron el anzuelo, de que la Cámara de Diputados avalará todas las modificaciones que hará el Senado.

Y que Milei no vetará nada de lo que se vote. Será prueba de que el presidente confía en el nuevo jefe de gabinete como negociador. Hasta ahora lo ha desautorizado y anulado su capacidad de diálogo, su principal atributo.

¿Milei conocerá ahora a Francos?

El compromiso de Francos está escrito en el agua porque la sesión para los dos proyectos tiene un final abierto. Hasta el 10 o 13 de junio, fecha de sesiónlos legisladores de ambas cámaras van a trabajar a puerta cerrada, para que los cambios satisfagan a todos y que el proceso no fracase como ocurrió con la ley ómnibus.

Pese a la mejor voluntad de los bloques de diálogo, la primera versión terminó mal en el debate en particular, a pesar de que en la votación general había obtenido 144 votos a favor. Hasta el día de la sesión, que será muy larga, el Gobierno tiene tiempo de garantizar que satisfará las demandas de la mitad de los firmantes de los dos despachos que lo hicieron «en desacuerdo».

Cada firma implica diferencias sobre diversos temas y expresa demandas de los gobernadores. Para que la aprobación tenga éxito, el Gobierno tiene que satisfacer a ambos partidos, a los senadores disidentes y a los diputados que tienen que avalar las modificaciones.

Cambios: se aumentan las apuestas.

El proceso absorberá toda la energía del gobierno y del Congreso durante dos semanas. Negociarán a puerta cerrada para que no salten los anticuerpos. Pero hay cláusulas que serán objeto de interminables debates. Por más interminable que sea esa sesión, puede durar varios días. En el Congreso se hacen apuestas para saber qué capítulos tendrán más modificaciones.

En la lista están: 1) privatizaciones –Las líneas aéreas podrán privatizarse en parte y no en su totalidad;

2) el régimen de inversiones, para abrirlo a las PYME y actividades locales;

3) el impuesto al salario, con un piso más alto para los patagones, que las provincias del norte miran con recelo: ¿ganan más, tienen regalías y les vamos a pagar la diferencia con los nuestros?, se quejan;

4) la reforma laboral, que es más rígida que la aprobada por Diputados al incluir el bloqueo de empresas como causal de despido sin causa;

5) el destino de los fondos fiduciarios. El proyecto salva el fideicomiso que beneficia la energía en zonas frías, pero anula el de la actividad ovina, así como el del incentivo docente.

Se acerca un festival de cambios

La ingeniería legislativa prevé:

1) una aprobación general de los proyectos con 39 votos, aunque Los disidentes en el comité anuncian un festival de cambios.;

2) El peronismo demoró en presentar un dictamen de rechazo. Especuló que el partido gobernante y sus amigos no podrían cerrar las opiniones mayoritarias. Si eso sucediera, el tratamiento caería. Esto es lo que ocurrió en 2018 cuando se discutió en el Senado la ley que despenaliza el aborto. El bloque «verde» no logró una opinión mayoritaria y, por iniciativa de Federico Pinedo, el bloque «celeste» tampoco lo hizo. Y el proyecto cayó;

3) La cámara debe decidir la forma de votación. Uno de los errores en el tratamiento de la ley ómnibus por parte de los diputados fue tratar el proyecto por incisos. Ese nivel de detalle precipitó debates sobre los fondos fiduciarios que fueron rechazados por la Cámara.

El deslizamiento obligó al oficialismo a retirar el proyecto del recinto. En esta ocasión la intención es discutir el texto por capítulos. Para que eso suceda tiene que haber acuerdos previos. Eso es lo que harán los legisladores y el Gobierno hasta el día de la sesión. El exsenador Jorge Yoma criticó la votación por capítulos en Diputados.

Cuando habló en el pleno de las comisiones, lo calificó como “truco legislativo”. Dijo que “normalmente la votación se hace por capítulos cuando hay consenso sobre los artículos a votar. Los artículos que no cuentan con consenso previo no se votan por capítulos porque eso es evadir la posibilidad de discusión en particular; «Se trata de evitar la posibilidad de que haya un voto negativo».

Lousteau, capítulo aparte

La decisión de Martín Lousteau -avanzada por esta columna- es un capítulo aparte. A puerta cerrada se distanció del radicalismo de los gobernadores, cuyos senadores están en el bloque de diálogo. Su argumento fue que el gobierno se dedica a hostigarlo por todos los medios.

Su perfil exterior lo mueve a diferenciarse no sólo del gobierno sino también del ala milista del PRO, partido con el que cogobierna la ciudad de Buenos Aires. Su fallo le permitirá votar nuevamente en contra del gobierno, como lo hizo con el DNU/70.

Tener opinión propia le permite hacerlo o, en todo caso, abstenerse de la opinión mayoritaria, extremo que le acercaría al bloque cristiano. La redacción del dictamen le llevó el fin de semana, a pesar de tener una fuerte gripe, y contendrá los asuntos de los proyectos mayoritarios, pero según su visión personal.

También agregará nuevos capítulos, como educación, universidades, jubilados, etc. Lousteau puede hacer un festival proponiendo reformas y nuevos artículos que su bloque apoyaría entre risas. ¿Quién podría estar en contra de los aumentos para docentes y jubilados?

Algún radical “sin techo” que no depende del gobierno de su provincia, como Maxi Abad, no firmó el dictamen de la comisión de Asuntos Constitucionales a la espera de conocer el texto del dictamen de Lousteau: puede incluir cláusulas que él compartiría.

Extravagancias radicales

Todos los partidos sufren crisis de liderazgo. El radicalismo pudo evitar este desacuerdo desarrollando su propia opinión sobre las dos leyes. Los números prevalecieron y, al igual que en Diputados, decidieron presentar un voto mayoritario. Los gobernadores alineados con el gobierno presionaron para ello.

Este gesto genera cierto malestar entre sus compañeros de bloque. Es una extravagancia que el presidente del partido presente una opinión diferente a la que sostiene el bloque del partido. Se quejan en silencio de que este descontrol les quita poder y los expone como empleados del gobierno.

Pero también es extravagante que un partido que fue votado como oposición apoye al gobierno de manera tan enfática. El argumento es que los radicales tienen que gobernar sus distritos y que necesitan el favor del gobierno nacional.

Un camino de un solo sentido

Estos movimientos de Lousteau aprovechan la ventaja que la decisión del peronismo de no dar quórum en las comisiones ni en la cámara le da al radicalismo del Senado. Sin los radicales nada avanza, y esa ventaja alimenta su fantasía.

El oficialismo paga, como siempre, y no encuentra o no quiere encontrar la manera de abordar al peronismo en ambas cámaras. Cree que puede gobernar el país ignorando el 44% de los votos, que es lo que obtuvo Sergio Massa en la segunda vuelta. Es un lastre que paga un alto precio y lo justifica por razones de marketing.

El dictamen de Lousteau no será discutido, pero contiene un resumen de los cambios que propondrá cuando llegue la votación particular. Este envión es un camino de un solo sentido. ¿Qué pasará si algunos de estos cambios cuentan con el apoyo de los senadores de Unión por la Patria?

De más está decir que si estos cambios alcanzan los 2/3 de los votos, los diputados no podrán revertirlos. Un Lousteau funcional al cristianismo es lo que el gobierno espera anular aún más. Pero si Milei vive en una huida hacia el futuro, ¿por qué negarle el mismo deseo a Lousteau, que siente mucho más que Milei y que tiene un partido más grande e importante que él? La política también es una profesión audaz.

Chicanas de suma cero, gana el gobierno

Esta batalla en el Senado es otra oportunidad para que el gobierno demuestre sus capacidades. Esta semana tiene prueba:eConvocan sesión (solicitada por el radicalismo) para discutir proyectos de actualización de pensiones. Era un amante de los acuerdos, porque hasta el peronismo había apoyado la ubicación para que eso se discutiera este martes.

Martín Menem fijó esa sesión a las 11, pero el peronismo respondió con un pedido de una segunda sesión extraordinaria a las 14 para discutir lo mismo, y sumar proyectos para mejorar el financiamiento. Una fiesta para el oficialismo, porque esa superposición reduce el número de las dos sesiones que van a tratar temas críticos para el gobierno: jubilaciones y educación.

Primero va el bloque Hacemos Tus Amigos, pero no estarán ni el PRO, ni La Libertad Avanza, ni Unión Por la Patria. En el segundo solo estará el peronismo, pero no los demás bloques. El peronismo argumenta que no quiere ser el portón trasero del radicalismo y Hacemos, y por eso resta la votación a la sesión de las 11.

Los otros bloques también se cuidan de aparecer como una puerta de cola de los bloques partidarios del gobierno. Eso es suficiente para que las fuerzas afirmen su testimonio, pero trastorna el tratamiento de cuestiones de las que el gobierno ni siquiera quiere oír hablar.