martes, mayo 21

Los astrónomos identifican el «viejo y pobre corazón» de la Vía Láctea

  • Un equipo de investigadores localiza una población de estrellas que se formó hace más de 12.500 millones de años

  • Este descubrimiento ha sido posible gracias a la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea

Un equipo de investigadores de Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA), ubicada en Alemania, identificada el «pobre y viejo corazón de la Vía Láctea» según palabras de los astronomos, en las regiones centrales de nuestra galaxia. Este término particular es el que han usado los investigadores para referirse a una población de estrellas que se formó en la historia temprana de la Vía Láctea, hace más de 12.500 millones de años. La detección de estas estrellas, así como también las propiedades que se observaron, corroboran simulaciones cosmológicas de la historia más antigua de nuestra galaxia. Según explica los investigadores del estudio, estas simulaciones predecían donde podrían encontrarse las antiguas estrellas.

Este descubrimiento ha sido posible gracias a la misión Gaia, de la Agencia Espacial Europea, que ha permitido a los astrónomos analizar la información más reciente de la agencia y utiliza una red neuronal para extraer la metalicidad de millones de gigantescas estrellas brillantes en las regiones internas de la nueva galaxia. En este caso particular, el rojo neural entra usando los espectros Gaia seleccionados como entrada: Gaia spectra porque la respuesta correcta, la metalicidad, se determina a partir de este estudio. El cambio neuronal rojo incluye deducir metalicidades precisas y exactas de estrellas con las que nunca se había topado.

La metalicidad es la cantidad de elementos quimicos mas pesados que el helio que contiene la atmósfera de la estrella. Esta es la metodología que sigue para determinar la edad del astro: cuando más baja sea la metalicidad, más antigua será la estrella.

Las distancias que ha proporcionado Gaia a través del método de paralela (técnica matemática que permite calcular distancias entre la tierra y otros cuerpos celestes) han permitido una reconstrucción 3D que muestra esas estrellas confinadas dentro de una región comparativamente pequeñas alrededor del centro, de aproximadamente 30.000 años luz de diámetro.

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Las distancias proporcionadas por Gaia (a través del método de paralaje) permiten una reconstrucción en 3D que muestra esas estrellas confinadas dentro de una región comparativamente pequeña alrededor del centro, de aproximadamente 30.000 años luz de diámetro.

Pero pesa que la información obtenida gracias al análisis de los datos de Gaia es innovadora -demuestra la existencia del «corazón» de la Vía Láctea- este descubrimiento genera nuevas preguntas. Una de ellas es a qué galaxia progenitora de la Vía Láctea pertenece cada una de las estrellas de esta región central. Pregunta que los investigadores confían en resolver en un futuro.