viernes, diciembre 8

Los daños de la ‘quimio’, detrás de las recaídas del cáncer de mama

El daño a las células no cancerosas circundantes que provoca un fármaco estándar de quimioterapia estándar puede despertar luego a las células tumorales inactivas y promover el crecimiento del cáncer, según un nuevo estudio publicado en la revista ‘PLOS Biology’ por Ramya Ganesan, de la Universidad Emory (EE. UU.) y sus colegas. Se trata de un hallazgo importante para comprender la recurrencia de esta enfermedad y puede apuntar a nuevos objetivos importantes para prevenirla.

Los avances en el tratamiento del cáncer, incluida la quimioterapia, han reducido drásticamente la mortalidad de muchos tipos de tumores, incluido el cáncer de mama. No obstante, hasta el 23% de los pacientes con este tipo de cáncer experimentan una recaída dentro de los primeros cinco años. El tratamiento tiene como objetivo matar todas las células cancerosas, pero a menudo algunas células entran en un estado de latencia, en el que dejan de dividirse y dejan de responder a los agentes quimioterapéuticos. La recurrencia ocurre cuando las células inactivas se vuelven a despertar y comienzan a dividirse nuevamente.

Algunos estudios han indicado que la quimioterapia en sí misma puede promover el escape del letargo, pero el mecanismo de este efecto no está claro. Para esclarecerlo, los autores trabajaron con un modelo celular y un modelo de ratón de cáncer de mama. Es importante destacar que el modelo celular contenía tanto células cancerosas como células estromales no cancerosas, células del tejido conectivo que se encuentran en la mama y otros tejidos.

Administraron el fármaco de quimioterapia docetaxel en concentraciones fisiológicamente relevantes y descubrieron que, incluso en dosis muy bajas, las células estromales resultaban dañadas, mientras que las células cancerosas no, y que el tratamiento inducía la reentrada del ciclo celular en las células cancerosas.

Los autores demostraron que el impulsor de este despertar de las células inactivas fue la liberación de dos moléculas clave de señalización celular, el factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) y la interleucina-6 (IL-6) por parte de las células estromales lesionadas, que actuaron sobre la células latentes para promover su crecimiento, tanto in vitro como in vivo. Eso proporcionó al equipo posibles objetivos anticancerígenos, y demostraron que los anticuerpos que neutralizaban el G-CSF o la IL-6, o un fármaco que bloqueaba el mediador de esas señales dentro de las células cancerosas, inhibían el despertar de la latencia debido al tratamiento con docetaxel.

Estos hallazgos tienen varias implicaciones importantes, según los investigadores. En primer lugar, resaltan la importancia de las células circundantes, no sólo de las células cancerosas mismas, para determinar la respuesta a la quimioterapia. En segundo lugar, proporcionan una posible base mecánica para la observación de que los niveles séricos elevados de IL-6 se asocian con una recurrencia temprana en pacientes con cáncer de mama que reciben quimioterapia, fortaleciendo potencialmente la utilidad de ese biomarcador en la planificación del tratamiento. En tercer lugar, proporcionan nuevos objetivos para prevenir la recaída.

El doctor Ganesan y el doctor Sukhatme, coautores de estudio, consideran que su artículo «destaca un efecto nocivo de la quimioterapia contra el cáncer: la liberación de IL-6 estromal y G-CSF por la quimioterapia con taxanos despertó células de cáncer de mama latentes, un mecanismo postulado para la recaída tumoral. El bloqueo transitorio de la señalización de citoquinas durante la administración de quimioterapia puede prevenir la recurrencia del tumor».

Sin embargo, el doctor Joan Albanell, jefe del Departamento de Oncología Médica del Hospital del Mar de Barcelona, matiza, en declaraciones a SMC España, que «la metodología es adecuada, pero limitada a modelos preclínicos por lo que su traducción a la clínica está por determinar«. «Este estudio suma a la creciente evidencia de que la quimioterapia puede dañar a las células no tumorales que forman parte de los cánceres y demuestra concretamente que puede reactivar el crecimiento de células tumorales durmientes. De manera importante, describe mecanismos causantes de esta reemergencia tumoral en cáncer de mama que pueden ser contrarrestados farmacológicamente a nivel experimental. Su traducción clínica es aún un interrogante«, advierte el experto.