jueves, mayo 23

“Nuestros gobiernos tienen la obligación de mejorar la vida y la muerte”

¿Vale la pena vivir más de cien años? ¿Se puede ampliar la esperanza de vida utilizando la biotecnología y la inteligencia artificial? Estas son algunas de las preguntas que animaron la El escritor mexicano Fernando Viveros. concebir La breveuna novela que se desarrolla en un futuro hipotéticoque el autor percibe no muy lejos, en el que sujetos humanos van por la vida con implantes de chips subcutáneo a través del cual sus comportamientos son controlados y auditados. Un escenario distópico en el que se habla de “neuroderechos”, tras catástrofes como “la guerra absurda” y el “diluvio universal”.

En La breve, ansiedad y miedo a la muerte potenciar la ambición del médico biomédico Pedro Romero de descubrir, con el apoyo de la Inteligencia Artificial, la fórmula de la eterna juventud para lograr su objetivo de ganar el Premio Vanguardia en Biomedicina. Para ello, tiene que enfrentarse a una serie de obstáculos que le provocan una colapso emocional hasta llegar al punto de transformarla internamente y así terminar aceptando la muerte como parte del proceso de la vida.

la preocupación por extensión de la esperanza de vida y su relación con la forma en que las nuevas tecnologías afectan a la humanidad no es nueva en Viveros.

Antes La breveel escritor mexicano había publicado otros cnovelas inco –algunos de ellos traducidos al inglés y al italiano– que abordan la programación genéticael perdida de libertad por hipervigilancia y controles digitales a través de redes sociales. Incluso había diseñado escenarios imaginarios en los que los humanos conquistaban el espacio.

Fernando Viveros tiene dos doctorados, uno en Creación Literaria y otro en Derecho. Fue diplomático en Washington y Los Ángeles., así como Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y Director General de Servicios Educativos en la Ciudad de México. Recientemente llegó a Buenos Aires para presentar La breve En la Feria del Libro, el autor conversó con Cultura Clarín.

–La reflexión sobre la vida y las diversas formas de afrontar la muerte son temas centrales en su novela. ¿Qué te motiva a abordarlos y por qué los vinculas a las nuevas tecnologías?

–Hoy vivimos una época diferente a cualquier etapa anterior, ya que vivimos cada día con el vértigo que provoca la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías, las redes sociales e internet. Esta velocidad con la que vivimos ha cambiado nuestros patrones de comportamiento, nuestra forma de relacionarnos, nuestros rituales, nuestros símbolos, nuestros afectos y también nuestras expectativas. Este mundo acelerado en el que vivimos ha vuelto a despertar esa antigua afirmación, de hace miles de años, de prolongar la vida tanto como sea posible, pero ahora potenciada con las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Hoy los multimillonarios lo buscan con entusiasmo y trabajan activamente para lograrlo.

–Será, quizás, una forma que encuentre el ser humano de afrontar el miedo a lo desconocido…

–Bueno, pero también como una forma de seguir manteniendo el control, el poder y el disfrute sobre los recursos que gestionan. Esta situación se volvió interesante para mí y encontré que había suficiente materia prima para escribir una novela que explorará este tema universal que nos toca y nos une a todos: adultos y jóvenes, mujeres y hombres de cualquier parte del mundo. ¿Quién no ha pasado por la muerte de un ser querido? ¿O quién no se ha enfrentado alguna vez a la idea de la propia muerte? Este es un tema que, personalmente, me ha generado mucha preocupación desde pequeña, pero también mucha curiosidad. La novela propone ver la muerte con otros ojos. Claramente, sin miedo.

–¿Por qué le tenemos miedo a la muerte?

–Creo que no tememos el hecho de la muerte. Tememos el salto al vacío, el paso final hacia un espacio desconocido. Sólo tememos lo que no entendemos. Agonía proviene del griego agon que significa lucha, conflicto. Personalmente, prefiero no luchar contra la muerte y elijo pensar en ella no como una enemiga sino como una amiga que me lleva de regreso a algo similar al espacio silencioso y placentero que disfruté en el amoroso vientre de mi madre. Quiero pensar en ella como una aliada que me ayuda a acabar con la incertidumbre, los miedos y las ansiedades con dignidad.

–Cuando dice “con dignidad”, ¿se refiere a la eutanasia?

–Quiero decir que el ser humano tiene derecho a la dignidad ante la muerte y a que se le eviten dolores inútiles. Nuestros gobiernos tienen la obligación de mejorar la vida y mejorar la muerte. Todo ser vivo tiene el derecho intransferible a disfrutar de su vida, y todo moribundo tiene el derecho intransferible a decidir sobre su muerte. Quiero morir con la dignidad con la que he intentado vivir. Quiero vivir dignamente hasta el último minuto y aspiro a tener una buena muerte para una buena vida.

–¿El libro es autobiográfico? ¿Hay algún personaje en la obra que sea una especie de alter ego tuyo?

–Considero que los escritores somos hijos de nuestros libros. Mi obra no busca ser un reflejo autobiográfico de mi vida, aunque es inevitable que las experiencias vividas impregnen el tejido visible o invisible de mis textos. No escribo para verme reflejado en las páginas como en un espejo, sino para cuestionarme y explorar las múltiples facetas de la condición humana. En ese sentido, no hay alter ego en mi obra, porque cada personaje y cada voz es una amalgama de muchas voces que me interesan: las mías, las de los demás, las de la historia, las del presente que ahora vivo, las de el futuro inmediato y los del propio lenguaje. Cada texto es un diálogo, no un monólogo.

–¿Cómo vivirías el último minuto de tu vida?

–Lo viviría con intensidad, disfrutando y reflexionando sobre la luz de su llegada, libre de las contradicciones y adversidades que haya podido tener en mi vida. quisiera sentirme en el airela presencia de la sonrisa de la muerte para luego abrazarla, tomar su mano y caminar juntos hacia donde ella quiera llevarme.

Presentación de La breve, por Fernando Viveros, por Ana María Cabanellas, expresidenta de la Unión Internacional de Editores. Domingo 28 de abril de 2024 a las 16:00 horas Salón Domingo F. Sarmiento. Pabellón Blanco.