sábado, junio 15

¿Por qué no se implanta el cribado de cáncer de pulmón en España?

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Las sociedades científicas reclaman la oportunidad de un estudio piloto financiado para demostrar la viabilidad de ‘salir en la búsqueda’ de los pacientes con riesgo de este tumor agresivo

Un radiólogo muestra una tomografía escaneada de los pulmones de un paciente.SHUTTERSTOCK
  • Oncología Menos de un 25% de los casos de cáncer de pulmón se detecta en una fase que facilite la curación

De momento en España no se van a realizar cribados en cáncer de pulmón. Se trata de un tumor agresivo, cuyas cifras de mortalidad caminan de la mano de los nuevos casos: más de 30.000 cada año y solo un 19% de los pacientes sobrevive cinco años después del diagnóstico. Esto se debe a que ocho de cada diez neoplasias se detectan en fase avanzada, cifra que se invierte cuando se consigue descubrir de forma precoz: el 80% sobrevive a los cinco años.

Solo con el impacto que dibujan las cifras, queda patente la necesidad de actuar cuanto antes. Pero el informe Evaluación del Programa de Cribado de Cáncer de Pulmón cuestiona la viabilidad y los resultados que podría ofrecer la tomografía computerizada de bajas dosis de radiación (TCBD) en términos de coste-efectividad. Sanidad con estas conclusiones, de momento, rechaza la puesta en marcha del cribado.

Para saber más

Más allá de las conclusiones emitidas en las páginas de dicho documento, la polémica surge en la reclamación que hacen sociedades científicas y de pacientes para que se dé este importante paso. O, al menos, se tenga en consideración que «de igual modo que se investiga en Medicina Personalizada, también se haga en los programas de cribado«, explica Juan Carlos Trujillo, jefe clínico del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en Barcelona, co-coordinador del proyecto Cassandra.

«Tendría que ser posible poder contar con financiación pública para poder realizar este piloto, que demuestre la viabilidad del cribado y nos ayude a encontrar respuestas a las dudas que surgen y soluciones a los problemas que sirven de argumentación para rechazar el cribado». Así podría resumirse la postura del también director de Proyectos Integrados de Investigación en Oncología Torácica en la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), junto a Adrián Aginagalde, jefe de servicio de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica e Información Sanitaria de Gipuzkoa. «Desde el Instituto de Salud Carlos III se podría llevar a cabo«, remarcó Aginagalde, al tiempo que lamentó que hay poca financiación en el lado de la prevención en salud pública.

Durante una sesión formativa de Science Media Center España, ambos expertos junto a Isabel Portillo, médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y coordinadora del grupo de trabajo de diagnóstico precoz de cáncer en la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), analizaron los obstáculos actuales del cribado de cáncer de pulmón, junto a las ventajas y modificaciones que se contemplan en otros ya implantados: mama, colon, próstata, gástrico y VPH.

En conjunto, los tres portavoces argumentan que los cribados «son una oportunidad tan beneficiosa como una nueva terapia». Por ello, «debemos apostar por trabajar en ellos, por dar cobertura a los proyectos piloto que permitan dar respuesta a necesidades de detección precoz de enfermedades en los que haya una diferencia significativa entre actuar antes o después», apuntó Aginagalde, ex jefe de servicio de la Unidad de Programas de Cribado Poblacional en el Ministerio de Sanidad.

¿A quién se busca con este cribado? A población con mayor riesgo, como los fumadores. «Aunque habría que tener en cuenta también la exposición ambiental y laboral, como el radón, y también la situación geográfica, contemplando el volumen de contaminación», explicó Portillo. ¿Cómo se cribaría? Con una tomografía computerizada de bajas dosis de radiación (TCBD) y «lo mismo deberíamos acompañarlo de un análisis molecular que nos ayudara a trazar mejores los perfiles», expuso Trujillo. ¿Por qué no es tan ‘sencillo’ como en mama o colon? «El periodo de latencia que tiene el cáncer de pulmón es mucho más corto que en éstos. Y debemos acortar muy bien cuándo esperamos encontrarlo en una fase inicial», contó Aginagalde.

¿Por qué el proyecto Cassandra puede tener respuestas?

Así, el proyecto Cassandra, respaldado por todas las sociedades científicas involucradas en el abordaje del cáncer de pulmón junto a Lung Ambition Alliance, sería el primer paso para generar la evidencia sobre el impacto del cribado de cáncer de pulmón en el SNS que recomienda el propio informe que la descarta. Para que un cribado sea incorporado en un sistema sanitario debe cumplir hasta 18 criterios, como recoge la UE, «pero todavía faltan algunos puntos en los que se debería tener más información: sensibilidad, especificidad, volumen de pacientes…», argumentó Aginagalde. «Tenemos que definir una prueba de screening que respete la equidad«, subrayó Portillo. «Todo el mundo tiene que tener acceso», insistió Trujillo.

Portillo resolvió que desarrollar una prueba de cribado «significa contar con una respuesta favorable minimizando riesgos de cara los pacientes». En este caso, desde la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) se expone que en el posicionamiento del informe de Sanidad no se tiene en cuenta la reducción de dosis de radiación que supone el uso de las tecnologías y protocolos de exploración actualmente recomendados, ni la drástica reducción de falsos positivos, con la consecuente reducción de recitaciones y procedimientos invasivos, a que ha conducido la aplicación de nuevos circuitos basados en recomendaciones de seguimiento más eficientes, basados en la volumetría y el análisis del tiempo de duplicación de volumen de los nódulos pulmonares detectados en los estudios de TCBD.

«¿Qué más podemos hacer?«. Se cuestionó Trujillo que apuesta porque el desarrollo de Cassandra tiene las respuestas a las lagunas que recoge el informe. «Esto va de pacientes y de actuar con celeridad. También de ver la factibilidad del cribado: si en cinco años nos damos cuenta de que es imposible, se comunica. Pero hay que intentarlo».

Aginagalde explicó que «a veces es complicado implementar medidas de prevención secundaria, los cribados, si existen primaria, los planes para la cesación tabáquica». Pero como apostilló el representante de Separ, «estos no funcionan, ni las dos leyes que necesitan ya de una reforma y se agrava el problema con el aumento de tabaquismo [y formas sucedáneas] en los más jóvenes».