miércoles, abril 17

Quién era el jardinero asesinado durante tiroteo entre ladrones y policías en Caseros

«Señor, ¿puedo cortarle el césped?» es la pregunta que hizo. Roberto Mario Iannizzotto (39) esta mañana a un vecino de la calle Guaminí al 5124 de Caseros, partido de Tres de Febrero. Mientras se disponía a seguir cortando el césped, Una camioneta huía baleada de una patrulla. Desorientado, Mario se quedó mirando la escena y a los pocos segundos cayó al suelo. Una bala lo alcanzó en el abdomen y acabó con su vida en el hospital.

Hasta donde él pudo saber Clarín, Mario se dedicó a esta profesión hace siete años. De hecho, comenzó luego de capacitarse a través de un curso ofrecido por el Municipio. Era recortador autorizado y formaba parte de un registro comunitario.

“Empezó solo y poco a poco fue comprando las herramientas hasta llegar a tener un cortador de gasolina que son uno de los mejores. Tuvo que remar bastante. La última vez que trabajó con un chico cortó a los vecinos y ellos mismos lo recomendaban”, dice Alexis Varone, un amigo muy cercano a él. Clarín.

Alexis describe a Roberto como “una persona trabajadora que siempre estaba trabajando para ganarse la vida”. “Me conoce desde que era muy chico, vivía a la vuelta de mi casa y en un momento me dio trabajo”, recuerda.

Mario era padre de Francisco, era soltero y era un gran hincha del Club Boca Juniors. “Era un súper fanático. Divertido, alegre, siempre hablaba con los vecinos y siempre estaba con una sonrisa para todos», afirma Alexis.

Roberto Mario Iannizzotto (39), el jardinero asesinado durante un brutal tiroteo en Caseros.

Y añade: «Teresa, que es su tía, que también lo crió y me cuidó cuando era niño, es la que peor lo debe estar pasando ahora mismo».

El joven vivió a solo diez cuadras de distancia del lugar donde lo mataron. “Era un vecino muy querido del barrio, vive aquí desde que nació. Él siempre sonriente y amigable. Está dispuesto a ayudar a quien lo necesite. Tuvo una vida difícil, pero Había logrado salir adelante especialmente gracias a su hijo. Son momentos de mucha tristeza para el barrio”, dice Noelia Colombo, vecina.

En Guaminí al 5124 el pasto estaba medio cortado y aún quedan algunas manchas de sangre que perdió Mario. “Era un tipo que estaba trabajando como todos nosotros, seguro se levantaba muy temprano para venir a ganar su dinero y terminó así. ¿Existe el derecho a quitarse la vida de esa manera?”, pregunta indignada Alejandra Cejas.

La brutal persecución que acabó con un muerto

La mujer junto a sus hijas fueron las protagonistas del trágico final de Mario. Alejandra describe certeramente que subió a su auto junto con sus hijas a las 7:46, vio que a unos metros había tres hombres cortando el pasto de su vecina. Arriba del auto, comienza a escuchar cada vez más cerca las sirenas de una patrulla y una ristra de disparos.

En las imágenes que se pudieron ver desde la cámara de seguridad, a las 7:47 pasa una camioneta Toyota Hilux Blanco, a toda velocidad, que era perseguido por una patrulla. “Tanto el que conducía como el que iba del lado del pasajero tenían armas apuntando y tirando hacia afuera. La policía también estaba disparando.”, recuerda Alejandra.

Estaba cortando el pasto de la acera, quedó atrapado en medio de un tiroteo entre policías y delincuentes y murió de un balazo en Caseros.

Roberto estaba tirado en el suelo con su cortadora de césped y se estaba acomodando para continuar con su trabajo. La escena llama su atención y observa cómo los dos vehículos pasan a paso rápido. Segundos después, se desploma en el suelo y sus dos compañeros corren a ayudarle. Una bala lo impactó en el abdomen, según vecinos consultados por ClarínLuego de 10 minutos llegó la ambulancia, lo trasladaron al hospital Carrillo de Ciudadela y falleció.

“Para mí la bala que impactó fue la de los ladrones, porque se cayó después de que pasó la patrulla. Esta es tierra de nadie. Aquí enfrente tenemos dos fábricas. Todas las mañanas los trabajadores se sientan en la acera esperando que su jefe les abra la puerta. Cuando salgo no sabes el alivio que me da ver a los chicos ahí, mira qué tranquila estoy como vecina”, dice la mujer que vive en el barrio desde hace más de 30 años.

Gabriela Cicarelli vive en la zona desde hace cinco años. Cuando todo pasó ella estaba teniendo mates con su marido. Ella pensó que los ruidos eran los del escape de una moto, pero el ruido de sus vecinos la hizo salir a ver qué estaba pensando. “‘Está muerto, está muerto’ Todos gritaban y salí y vi al pobre niño allí. Esto es muy peligroso”, afirma.

“Los robos son algo común. De hecho, nunca guardo mi coche en el garaje porque tengo miedo. Prefiero tenerlo aquí y que me roben una pieza que matarme. Es una zona complicada, no hay seguridad y pagas una fortuna en impuestos”, señala.

Los propios vecinos hacen malabarismos para evitar robos. “Nosotros como vecinos pagamos dos domos juntos y tenemos alarma vecinal. Aunque no impides nada, es algo. Cuando vi la noticia me sentí muy mal porque pude haber sido yo o cualquiera”, dice el dueño de un quiosco de la zona.

“El barrio más peligroso al mediodía, aunque la verdad es que no hay horario. Por las noches cuando vengo a buscar a mi esposa, abro la puerta y espero que entre el auto, espero por si alguien viene por sorpresa”, explica brevemente Gabriel Carrazco. Clarín. Junto a él, un cartonero de la zona, Walter Reynoso, dice que los robos “son algo común”, y que suelen sustraer repuestos de autos o realizar robos al aire.

Según fuentes policiales, Clarín, el robo ocurrió en Caseros, luego de ello se envió una alerta y minutos después un patrullero logró identificar la camioneta 4×4. A partir de ahí comienza la persecución que acabó con la vida de Mario. Los delincuentes continuaron su fuga hasta llegar a la avenida Perdriel y Ángel Pini, en ese lugar chocaron con otro vehículo, abandonaron la camioneta y escaparon baleados y a pie.

“Los imputados están prófugos, se dirigieron con dirección a Villa Carlos Gardel. Están a la espera de la pericia para determinar el procedimiento de la bala”, afirmaron.

El caso está en manos del fiscal Ernesto Farber, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 del departamento judicial de San Martín. En el interior de la camioneta en la que viajaban los agresores, los investigadores confiscaron una pistola calibre .22, casquillos de cartuchos calibre 9 milímetros y municiones intactas del mismo calibre. Asimismo, la fiscalía incautó dos pistolas Bersa Thunder calibre 9 milímetros utilizadas por los agentes que perseguían a los delincuentes con el objetivo de someterlos a exámenes forenses.