miércoles, junio 19

«Sentimos un temblor y todo el mundo comenzó a correr»

Más de dos mil personas murieron y otras 2.400 sufrieron heridas de diversa gravedad tras un sismo de magnitud 6.8 que sacudió a Marruecos la noche del viernes, con epicentro a 71 kilómetros al suroeste de la turística ciudad de Marrakech. Entre los testigos de este terrorífico evento hay argentinos que viven en el país africano. Una de ellas es Fátima, que hace muchos años fijó su domicilio en el reinado marroquí, donde armó una empresa de turismo.

Fátima estaba recibiendo turistas justo cuando comenzaron los temblores en Marrakech. «Estaba recibiendo a un grupo que venía de México. La chicas entraron al riad (un patio tradicional marroquí en el interior de lo edificios) y sintieron el temblor. En ese momento hubo una desesperación y todos comenzaron a correr por todos lados. Luego apareció un polvo terrible que impedía ver con claridad por dónde caminábamos. Por suerte, de las compañeras que venían con grupo estamos todos bien».

En cuanto a la sensación que dejó el terremoto en la población, Fátima aseguró que «la gente quedó asustada». Y agregó que «hay que tomar las cosas con calma. Lamentar y nada más, porque no hay nada que hacer. Ahora estamos afuera de la zona de peligro. Nos estamos yendo a la capital marroquí ahora para estar a salvo».

El sismo ocurrido en la noche del viernes.

Según el centro marroquí para la investigación científica y técnica, fue el más potente desde que hay registros modernos en este reino del norte de África. La provincia de Al Hauz, epicentro del sismo, fue la más golpeada, seguida de Tarudant. En estas dos zonas situadas al sudoeste de Marrakech, la sacudida destruyó aldeas enteras.

En tanto, un nuevo terremoto de magnitud 3,9 en la escala Richter sacudió a esa región el domingo.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) señaló que el nuevo sismo se produjo a las 7.59 hora local en una zona montañosa situada en el sur de la región de Marrakech-Safí. El epicentro fue ubicado a 10 kilómetros de profundidad, a medio camino entre las ciudades de Marrakech y Agadir. El domingo, muchos residentes acudieron a los hospitales de esta ciudad para donar sangre para las víctimas.

El daño causado es incalculable.

«Lo perdí todo», lamentó Lahcen, un hombre que perdió a su mujer y sus cuatro hijos en la localidad de rural de Moulay Brahim, en la zona montañosa del Alto Atlas.

«Lo único que quiero es alejarme del mundo y hacer mi duelo», dijo el padre de familia que se salvó de morir porque estaba fuera de su casa en el momento del sismo.

Bomberos intentar rescatar a personas atrapadas entre los escombros. Bomberos intentar rescatar a personas atrapadas entre los escombros.

El pueblo de Tafeghaghte, unos kilómetros al oeste, quedó prácticamente destruido por el terremoto, cuyo epicentro se ubicó a solo medio centenar de kilómetros, según constató un equipo de AFP.

Este lunes, según cifras oficiales, los muertos ya son más de 2.600, mientras que los heridos llegan a 2.700 heridos.