¿Y dónde están los otros nueve?
A Jesús le extrañó, que después de haber curado a diez leprosos, solo uno de ellos se devolvió para dar las gracias, y ese era un samaritano.Los otros, quizá por el entusiasmo, la alegría de haber sido sanados, que implicó el que desapareciera la lepra y el poder incorporarse a la vida normal del pueblo, se olvidaron de quien los había sanado. Se puede entender, pero no justificar.Al extremo de que Jesús pregunta extrañado que dónde estaban los nueve. Y es que era una sanación de algo repugnante a la vista de la gente, contagioso y de consecuencias físicas desastrosas…
